Viaje a Rio de Janeiro con mi hijo Pablo - enero de 2001

23.9.04

Bip Bip

Asunto: RIO/Bip Bip
Fecha: Sábado, 20 de Enero de 2001 12:55 a.m.

RIO/Bip Bip

Voy a tratar de hacer una semblanza del boliche de samba más legendario de RIO. No es fácil. Ya estuvimos dos veces y seguramente vamos a ir algunas más. Creo no equivocarme si digo que sólo en esta ciudad puede existir un lugar así.

Por empezar debo hablar de las dimensiones del lugar. Es tan chiquito que resulta complicado entrar, unos 3 metros de ancho por 8 o 9 de largo con mostrador al fondo y unas 6 o 7 mesas de tamaño reducido.

El que va al Bip es porque conoce de qué se trata o porque lo llevan a propósito. Es el reducto más laudado y bohemio que tiene Rio de Janeiro, ahí sólo van los que gustan del samba sin vacilaciones. Concurren los mejores músicos de Brasil y del mundo, y qué hacen...? Es una pregunta de respuesta sencilla: tocan y cantan, eso hacen.


Las pocas mesas y lugares están reservados desde siempre para los músicos; el que va a escuchar tiene que estar parado, donde pueda, dentro del boliche o en la vereda. El Bip lleva 32 años "ao servicio da mocedade brasileira" según reza una placa en la entrada, año de 1968, 13 de diciembre.

Su dueño es un leyenda en RIO, se trata de ALFREDINHO, un tipo de unos 55 años que si se hiciera el campeonato de bohemios lo gana por afano. Hay miles de anécdotas (siempre nocturnas) sobre ese personaje y ya salieron dos libros sobre el Bip y lo que ahí acontece.

Los músicos -siempre distintos, noche a noche- tocan y la gente canta, todos cantan y acompañan, desde el cordón de la vereda hasta el fondo del boliche.

Alfredinho sólo vende cerveza y que ni le pidas agua porque te echa sin contemplaciones y no tiene empacho en rajar a cualquiera.

No hay músico ni cantante en el planeta que no haya pasado por el Bip. Brasil tiene miles de excelentes músicos -conocidos en el exterior o no- que son los habitués noche a noche y arman unas zapadas incomparables, dignas de ser asistidas. Ir al Bip, pedirte una cerveza y quedarte a escuchar la mejor samba de Brasil es digno de los dioses.

Entrar y llegar al mostrador es una odisea debido a las estrecheces del lugar pero nadie te empuja ni putea. Allá te atiende Alfredinho que muy solícito saca de una vieja heladera una botellita de SKOL y te cobra (R1,20 = $0,60). Obrigado. No hay ningún lujo ni misterio, el boliche es para disfrutar y pasarlo bien, no para enriquecerse ni montar una cadena de boliches. Nadie se emborracha ni se arma lio, sólo se disfruta del samba y la noche carioca. El Bip queda en la rua Almirante Gonçalves, pleno Copacabana, a cuadra y media del mar.

Mi amigo Jorge que es un reconocido compositor de letras de samba es amigo de Alfredinho y tiene butaca asegurada entre los músicos, siempre lleva su pandero y acompaña el sector. La otra noche asistimos al cantar de una negra en choro que era una delicia, acompañaban tambores, tumbadoras, varias guitarras y flauta traversa, en un clima totalmente informal, codo a codo.

Los presentes cantan las letras; sorprende que las conozcan todas, cante lo que se cante todo el mundo hace coro. La vereda a veces es un mar de gente o sea que el Bip también es la vereda del Bip. Los vecinos están acostumbrados y no se quejan. Mario

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