Viaje a Rio de Janeiro con mi hijo Pablo - enero de 2001

24.9.04

26-1-01

Asunto: RIO/viernes 26 de enero
Fecha: Domingo, 28 de Enero de 2001 01:36 p.m.

RIO/viernes 26 de enero
Anoche no dormí bien, en verdad ya son varias las noches que me pasa lo mismo; es tanto el bombardeo de cosas nuevas que no doy abasto para digerirlas. Me levanté temprano y lo acompañé a Jorge en su caminata habitual; hace los 4 kmts. de la bahía de Copacabana ida y vuelta, o sea desde Leme a Ipanema. Fuimos por el listón frente al mar a paso vivo meta darle a las patas. A esa hora -las 9- ya es un gentío, todos haciendo footing, bici o patineta, de todas las edades y adecuando la ropa a los 30 grados de temperatura habitual.

Tomé un colectivo y fui a almorzar con Irene que trabaja en la casa y museo de RUI BARBOSA en Botafogo. Ese tipo nacido en 1849 es uno de los más grandes jurisconsultos y hombre de letras de Brasil, uno de los que trabajó en la Constitución Nacional.

Los colectivos aquí son normales, sin mayores pretensiones; se entra por atrás pasando un molinete al abonar (R1 = $0,50) y se baja por adelante. Los motoristas manejan como locos y te llevan a los tumbos, aceleran a lo loco y clavan los frenos a lo loco también, vas en una coctelera y mejor que te agarres bien.

Me bajé donde me indicaron y metros más adelante encontré la casa-museo de Rui Barbosa que es muy grande, bonita, antigua y repleta de árboles con su leyenda; la recorrimos por dentro y fuera. Adentro es de no creer, biblioteca de 20 mil volúmenes, incunables, muebles y vajilla franceses de época, muchas estancias, cosas históricas, en fin... de todo, como en un anticuario bien conservado.

Después fuimos a almorzar y después al MUSEO DEL INDIO. Ese otro lugar me encantó y compré regalos; tienen de todo sobre muchas tribus indígenas del Amazonas, los Urubú, Bororó, Parecí, Tapirapé, Rikboktsa y otras. Hay armadas por los mismos indios tres chozas completas de distintas tribus que dan una idea de como viven o vivían. Me hice un tatuaje en el dorso del brazo con el emblema de la tribu Carajá, epaaa! removible, con un sello de tinta.

Por la tarde fui a la playa dos horas y de paso me lei un libro sobre los orígenes de Brasil, que ya leo perfectamente el portugués aunque me cueste hablarlo. A la caída del sol me corrí hasta el morro de Leme, un sitio privilegiado desde donde se aprecia entera la bahía de Copacabana.

Es fácil ubicar Leme en la fotos, está delimitado por dos altos edificios, uno en cada punta, el que lo separa de Copacabana (aunque Leme forma parte de ella) es el Meridien-Copacabana en la av. Princesa Isabel, de unos 40 pisos. En la mitad de la bahía hay otro de mucha altura, el Othon, que tieneun bar-restaurant en el piso superior; los tres sobresalen a los demás.

El más antiguo y suntuoso es el Copacabana Palace construído en 1923 que marcó el comienzo de la fama internacional del sitio, morada vacacional de célebres de todo el mundo desde esa fecha. Los 3 o 4 que menciono están sobre la av. Atlántica frente al mar.

Bien, decía que desde el morro de Leme se divisa toda la bahía desde una punta. Me instalé a ver el atardecer en un kiosko de venta de coco helado, bebidas y tapas mientras los edificios comenzaban a prender luces y la gente a dejar la playa. Detrás del kiosko caía a pique la ladera del morro y arriba una gigantesca amendueira ofrecía el necesario paraguas de sol.

Hoy hace dos semanas que disfruto de Rio de Janeiro, una ciudad-en-el-mundo que no conocía. Sólo lamento no haberla conocido antes, es un pecado no pegarse una vuelta por aquí, por esta tierra donde la alegría y el samba valen como el pan cotidiano.

Por la noche fuimos a la playa, había un encuentro de MEU BEM VOLTO JA en uno de los kioskos del listón... otra vez lo que ya he relatado hasta el cansancio... varios pelan los instrumentos y se arma la farra, meta SAMBA y nada más que SAMBA. Los que pasan paran a moverse un rato y alguno canta o reemplaza a los músicos; todos conocen las letras y todos tocan todos los instrumentos.

Esta vez era el ala jóven de MEU BEM, unos 15 pibes nuevitos que hacían pininos en vistas al carnaval. Dos con el cavaquinho, tres con redoblantes, pandero y manos; nadie se queda afuera, todos quieren estar puestos. En otra mesa había unos muchachos pelilargos que hacían rock pero en idioma portugués y obviamente mechado con música y letra de SAMBA. El mar batía contra la playa y la arena blanca estaba iluminada por reflectores, daba gusto estar ahí en el corazón de Copacabana a la 1 de la mañana asistiendo a los frenéticos preparativos para el carnaval de febrero.

Nos fuimos (sí, no a casa). Jorge tenía un negocio en Leblon y para allá partimos. La avenida principal de LEBLON se llama Ataulfo de Paiva y a esa hora era un mar de gente; el barrio es un sitio pequeño y muy lindo, bien pintoresco como todo Rio de Janeiro.

Regresamos por IPANEMA también por su avenida principal rua Visconde de Pirajá; es una delicia Ipanema en la madrugada. Después fuimos a un supermercado 24 hs. en Copacabana a comprar vituallas faltantes y finalmente a dormir. Siendo las 2 y media de la mañana van mis BOAS NOITES. Mario
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