Acerca de mí

- Nombre: Mario Vidal
- Ubicación: La Plata, pcia. de Buenos Aires, Argentina
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Viaje a Rio de Janeiro con mi hijo Pablo - enero de 2001
24.9.04
25-1-01
Asunto: RIO/jueves 25 de enero
Fecha: Viernes, 26 de Enero de 2001 09:14 p.m.
RIO/jueves 25 de enero
Por la mañana el rito infaltable: playa de 9 a 11 hs. El mar estaba calmo y pude atravesar la rompiente para hacer la plancha largo rato; nada me agrada más que estar al pedo, fresquito y hamacado por el mar de Copacabana.
Donde voy al mar es en LEME, una punta sin salida de Copacabana. De frente al mar y a izquierda a unos 200 metros está el morro de Leme que levanta unos 200 metros de altura y frena un poco el viento (que no es mucho ni fuerte). En el mar se ven a lo lejos los grandes buques que van al puerto y cerca de la playa a unos 300 metros las pequeñas barcas de pescadores que tiran sus redes al agua.
Pararse en la playa para ver a la gente pasar es toda una diversión, los tipos con su clásica sunga (slip) y las mujeres bien ligeras de ropa, sin ningún problema; pasan cada garota que te dan ganas de provocar un desenfreno.
Al mediodía salí de compras por el barrio y luego fuimos con Jorge a almorzar a un bodegón llamado Gatao donde hacen comida típica de aquí, abundante y barata.
Por la tarde quedé en encontrarme con Irene en el hall central del Banco de Brasil. Como ya entiendo bastante fui solo, tomé un colectivo en la rua Princesa Isabel y me bajé en la Plaza XV que es el sitio básico del centro histórico, pasando Botafogo. Aproveché para pasear un poco por el barrio que es muy antiguo y lindo (ya había estado por ahí) y a las 18 hs. la vi a Irene.
El Banco de Brasil es como el Banco Nación en Argentina, estructura sólida igual que los grandes y tradicionales bancos. Bien, como aquí no estamos enArgentina a los brasileros se les ocurrió transformar el banco en un gran centro cultural, y lo hicieron; es sitio de exposiciones y encuentros culturales de primer nivel.
Ibamos a un espectáculo de samba dentro mismo del banco, un homenaje al compositor ZE KETI fallecido el año pasado. En planta baja había una gran librería y una exposición de una arquitecta española (imaginar entrar al Banco Nación en Plaza de Mayo...) y pisos más arriba se daba lo del samba. Un coqueto salón con mesas de bar y un escenario; al rato entró la VELHA GUARDA DO IMPERIO SERRANO y se armó la farra (Imperio Serrano es una escola do samba tradicional).
Eran 15: doce músicos y cantores y tres negras que bailaban, y fue lo de siempre, lo queya he visto una punta de veces y no me canso de volver a ver. A poco de empezar la función ya comenzaron a moverse las piedras y los cimientos del banco, todo el mundo tarareaba y se balanceaba al compás con ese desprejuicio que sólo tienen los brasileros. Estaban todos los ejecutantes vestidos de camisa y pantalón blanco con sombrero de paja, cantaban a turno y eran comiquísimos, el samba se había adueñado de la situación y el sitio parecía la playa más que el Banco de Brasil. Le rindieron el debido homenaje a Ze Keti tocando sus composiciones.
Salimos y nos fuimos de chopes al barrio histórico, un boliche con mesas en la calle empedrada en Visconde de Itaborahy N10 esquina Travessa do Tinoco, un lujo de lugar, 300 años de historia.
Me despedí de Irene y Jorge y en un tunel abajo de Plaza XV tomé el colectivo 415 con destino a Lagoa Freitas. Tenía ahí un encuentro al que me había invitado Marcia, un espectáculo contestatario que ella organizaba por los 500 años del "descubrimiento".
Era un lindo espectáculo musical con lectura de poesías acerca de la raza y la tierra. Poesías de Fernando Pessoa, Camoes, Carlos Drummond de Andrade, Gonçalvez Díaz, Cecilia Meirelles, Castro Alves, Mario Quintana, Manuel de Barros, Manuel Bandeira, Silvia Eleuterio y Oswald de Andrade.
Silvia Eleuterio estaba entre el público, me la presentaron y le di mis respetos. Todo sucedió frente a la lagoa Freitas en una linda noche de Rio de Janeiro con los edificios reflejando luces sobre el agua, algo muy agradable.
Ahí me hice de un amigo con el que compartí mesa llamado Admilton que vive en Chapeu Mangueira; como regresábamos ambos para Leme volvimos juntos. Mario
Fecha: Viernes, 26 de Enero de 2001 09:14 p.m.
RIO/jueves 25 de enero
Por la mañana el rito infaltable: playa de 9 a 11 hs. El mar estaba calmo y pude atravesar la rompiente para hacer la plancha largo rato; nada me agrada más que estar al pedo, fresquito y hamacado por el mar de Copacabana.
Donde voy al mar es en LEME, una punta sin salida de Copacabana. De frente al mar y a izquierda a unos 200 metros está el morro de Leme que levanta unos 200 metros de altura y frena un poco el viento (que no es mucho ni fuerte). En el mar se ven a lo lejos los grandes buques que van al puerto y cerca de la playa a unos 300 metros las pequeñas barcas de pescadores que tiran sus redes al agua.
Pararse en la playa para ver a la gente pasar es toda una diversión, los tipos con su clásica sunga (slip) y las mujeres bien ligeras de ropa, sin ningún problema; pasan cada garota que te dan ganas de provocar un desenfreno.
Al mediodía salí de compras por el barrio y luego fuimos con Jorge a almorzar a un bodegón llamado Gatao donde hacen comida típica de aquí, abundante y barata.
Por la tarde quedé en encontrarme con Irene en el hall central del Banco de Brasil. Como ya entiendo bastante fui solo, tomé un colectivo en la rua Princesa Isabel y me bajé en la Plaza XV que es el sitio básico del centro histórico, pasando Botafogo. Aproveché para pasear un poco por el barrio que es muy antiguo y lindo (ya había estado por ahí) y a las 18 hs. la vi a Irene.
El Banco de Brasil es como el Banco Nación en Argentina, estructura sólida igual que los grandes y tradicionales bancos. Bien, como aquí no estamos enArgentina a los brasileros se les ocurrió transformar el banco en un gran centro cultural, y lo hicieron; es sitio de exposiciones y encuentros culturales de primer nivel.
Ibamos a un espectáculo de samba dentro mismo del banco, un homenaje al compositor ZE KETI fallecido el año pasado. En planta baja había una gran librería y una exposición de una arquitecta española (imaginar entrar al Banco Nación en Plaza de Mayo...) y pisos más arriba se daba lo del samba. Un coqueto salón con mesas de bar y un escenario; al rato entró la VELHA GUARDA DO IMPERIO SERRANO y se armó la farra (Imperio Serrano es una escola do samba tradicional).
Eran 15: doce músicos y cantores y tres negras que bailaban, y fue lo de siempre, lo queya he visto una punta de veces y no me canso de volver a ver. A poco de empezar la función ya comenzaron a moverse las piedras y los cimientos del banco, todo el mundo tarareaba y se balanceaba al compás con ese desprejuicio que sólo tienen los brasileros. Estaban todos los ejecutantes vestidos de camisa y pantalón blanco con sombrero de paja, cantaban a turno y eran comiquísimos, el samba se había adueñado de la situación y el sitio parecía la playa más que el Banco de Brasil. Le rindieron el debido homenaje a Ze Keti tocando sus composiciones.
Salimos y nos fuimos de chopes al barrio histórico, un boliche con mesas en la calle empedrada en Visconde de Itaborahy N10 esquina Travessa do Tinoco, un lujo de lugar, 300 años de historia.
Me despedí de Irene y Jorge y en un tunel abajo de Plaza XV tomé el colectivo 415 con destino a Lagoa Freitas. Tenía ahí un encuentro al que me había invitado Marcia, un espectáculo contestatario que ella organizaba por los 500 años del "descubrimiento".
Era un lindo espectáculo musical con lectura de poesías acerca de la raza y la tierra. Poesías de Fernando Pessoa, Camoes, Carlos Drummond de Andrade, Gonçalvez Díaz, Cecilia Meirelles, Castro Alves, Mario Quintana, Manuel de Barros, Manuel Bandeira, Silvia Eleuterio y Oswald de Andrade.
Silvia Eleuterio estaba entre el público, me la presentaron y le di mis respetos. Todo sucedió frente a la lagoa Freitas en una linda noche de Rio de Janeiro con los edificios reflejando luces sobre el agua, algo muy agradable.
Ahí me hice de un amigo con el que compartí mesa llamado Admilton que vive en Chapeu Mangueira; como regresábamos ambos para Leme volvimos juntos. Mario
