Acerca de mí

- Nombre: Mario Vidal
- Ubicación: La Plata, pcia. de Buenos Aires, Argentina
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Viaje a Rio de Janeiro con mi hijo Pablo - enero de 2001
24.9.04
24-1-01
Asunto: RIO/miercoles 24 de enero
Fecha: Jueves, 25 de Enero de 2001 01:37 p.m.
RIO/miercoles 24 de enero
Temprano nos pasaron a buscar para hacer la excursión a ISLAS TROPICALES. El micro salió de la ciudad en busca de la BR101 que es el camino RIO-SANTOS; tardó un rato largo en atravesar los incontables suburbios mayormente pobres. Ibamos hacia la bahía de ZEPETIVA, unos 100 kmts. al sur de la ciudad de RIO.
Rio de Janeiro es un estado y una ciudad; el estado tiene 16 millones de habitantes de los cuales 8 viven en la ciudad. Embarcamos en el pueblo de ITACURUÇA, municipio de MANGARATIBA, en un barquito típico de esos que se usan por acá. Itacuruça es aldea de pescadores y todo el sitio es magnífico, bien tranquilo y de clima tropical, pleno de vegetación, mar e islas.
Hay en el archipiélago 55 islas a cual más brasilera y bonita. Yo había estado hace años en el mar Caribe y me volví a encontrar con ese mismo agradable lugar-en-el-mundo donde la vida parece ser del todo fácil. Muy cerca de Itacuruça está Buzios y Paraty, esos lugares que el turismo argentino señala como electivos.
Verdaderamente la zona es maravillosa y dan ganas de quedarse a vivir para siempre. El barco comenzó a derivar entre morros e islas paradisíacos y era difícil imaginar en cual de ellos uno iría a establecer residencia permanente; ni bien elegida una playita aparecía otra y otra que la superaban en palmeras y dones de la naturaleza.
El mar... oh! el mar... es transparente de transparencia total, y el agua... oh! el agua... es de color verde esmeralda y te sonríe.
A poco de empezar a navegar ocurrió lo que ya estaba echando de menos: 4 negros en cubierta tocando música de SAMBA (disculpen que samba vaya siempre en mayúsculas pero así debe ser). Ahí nomás el baquito se transformó en un sambódromo flotante navegando en el mar más bello del mundo, acariciando islas y palmeras... quise haber nacido ahí y ser pescador de oficio.
Luego paró en una desolada bahía y dijeron que nos podíamos tirar al mar; no me daban las manos para sacar gorro, remera, anteojos y... PLASHHH!!! al agua pato!!! No puedo contarles lo que disfruté en ese mar porque no hay en el diccionario palabra que pueda expresarlo. Eran las 11 de la mañana del miércoles 24 de enero (las 10 en Argentina) hora en que Mario entendió que el paraíso terrenal no es un invento bíblico.
Seguimos navegando hasta atracar en la ISLA de YAGUANON que debe ser sin dudas donde moraban Adan y Eva antes del pecado original, ahí hicimos base mientras preparaban el almuerzo; no pude resistir y... otra vez al agua, otra vez el transparente mar verde esmeralda que me saca la cabeza. Mienten que los dioses vivían en El Olimpo, mienten, en verdad vivían en la Isla de Yaguanon, recién ahora me doy cuenta del engaño. Ahí vivían Adan y Eva y todos los dioses, tudos, tudos, tudos.
Almorzamos lo que quisimos -había lo que quisieras, servicio libre- y después me tiré un rato en la playa bajo un cocotero a descansar; sólo escuchaba el golpecito del mar sobre la blanca arena y un guacamayo a lo lejos.
El regreso lo hice en la proa del barco acariciado por la brisa del aire más puro que uno pueda imaginar. La pequeña iglesia de ITACURUÇA bellamente pintada de blanco con ribetes azules es del año 1824... no puedo imaginar lo que sería el paraíso en ese año, antes que llegaran los turistas.
En la vuelta a RIO el micro tomó por BARRA DE TIJUCA que es el barrio costero más al sur de la ciudad y pude conocerlo. Es por donde crece Rio de Janeiro en la actualidad y asombra por la extensión y enorme cantidad de horizontales que parecen no terminar nunca. Son 18 kmts. de playa abierta con una urbanización moderna, la de la globalización. Sobre la playa todos edificios con balcones bandeja para sentarse a mirar el mar, miles, miles, todos de arquitectura galana; por dentro barrios chick en su mayoría privados tipo country. Mucho movimiento de gente y comercios, siempre con la clásica y desbordante vegetación.
Salimos de Barra de Tijuca y entramos a otro barrio: SAN CONRADO, pequeño y muy bonito, de playa espectacular como todos y en el estilo Rio de Janeiro.
San Conrado tiene una particularidad y es que el barrio está pegado a la FAVELA más célebre: la ROCINHA. Entramos a San Conrado por el sur y a poco de recorrer levanté la vista... no podía creer lo que estaba viendo hacia el norte... la ladera de un descomunal morro totalmente tapizada de casas de ladrillo hueco sin revocar, pegadas unas a otras, en desnivel, muy pintorescas.
Consultado el guía me explicó que se trataba de La Rocinha, la favela más grande y peligrosa de RIO, y que no era sólo lo que yo con grandes ojos estaba viendo, continuaba detrás del morro. Me dijo que la habitan unas 200.000 almas y que nunca se me ocurra entrar solo, entrar se puede pero es un laberinto y cuesta hallar la salida. Hoy día hay excursiones que te llevan hasta ahí, te hacen caminar algún tramo y la muestran.
Ha cobrado tal importancia que se le dio el estatuto de barrio y en consecuencia tiene bancos y escuelas, también una extensión universitaria. Lo que vi era un gigantesco puzzle de abigarradas y pobres casas compartiendo una de las zonas más exclusivas como es el barrio de San Conrado... las contradicciones de Rio de Janeiro.
Luego de San Conrado hacia el norte sigue Leblon, donde ya había estado, de manera que he conocido prácticamente toda la costa oceánica de la ciudad. Mario
Fecha: Jueves, 25 de Enero de 2001 01:37 p.m.
RIO/miercoles 24 de enero
Temprano nos pasaron a buscar para hacer la excursión a ISLAS TROPICALES. El micro salió de la ciudad en busca de la BR101 que es el camino RIO-SANTOS; tardó un rato largo en atravesar los incontables suburbios mayormente pobres. Ibamos hacia la bahía de ZEPETIVA, unos 100 kmts. al sur de la ciudad de RIO.
Rio de Janeiro es un estado y una ciudad; el estado tiene 16 millones de habitantes de los cuales 8 viven en la ciudad. Embarcamos en el pueblo de ITACURUÇA, municipio de MANGARATIBA, en un barquito típico de esos que se usan por acá. Itacuruça es aldea de pescadores y todo el sitio es magnífico, bien tranquilo y de clima tropical, pleno de vegetación, mar e islas.
Hay en el archipiélago 55 islas a cual más brasilera y bonita. Yo había estado hace años en el mar Caribe y me volví a encontrar con ese mismo agradable lugar-en-el-mundo donde la vida parece ser del todo fácil. Muy cerca de Itacuruça está Buzios y Paraty, esos lugares que el turismo argentino señala como electivos.
Verdaderamente la zona es maravillosa y dan ganas de quedarse a vivir para siempre. El barco comenzó a derivar entre morros e islas paradisíacos y era difícil imaginar en cual de ellos uno iría a establecer residencia permanente; ni bien elegida una playita aparecía otra y otra que la superaban en palmeras y dones de la naturaleza.
El mar... oh! el mar... es transparente de transparencia total, y el agua... oh! el agua... es de color verde esmeralda y te sonríe.
A poco de empezar a navegar ocurrió lo que ya estaba echando de menos: 4 negros en cubierta tocando música de SAMBA (disculpen que samba vaya siempre en mayúsculas pero así debe ser). Ahí nomás el baquito se transformó en un sambódromo flotante navegando en el mar más bello del mundo, acariciando islas y palmeras... quise haber nacido ahí y ser pescador de oficio.
Luego paró en una desolada bahía y dijeron que nos podíamos tirar al mar; no me daban las manos para sacar gorro, remera, anteojos y... PLASHHH!!! al agua pato!!! No puedo contarles lo que disfruté en ese mar porque no hay en el diccionario palabra que pueda expresarlo. Eran las 11 de la mañana del miércoles 24 de enero (las 10 en Argentina) hora en que Mario entendió que el paraíso terrenal no es un invento bíblico.
Seguimos navegando hasta atracar en la ISLA de YAGUANON que debe ser sin dudas donde moraban Adan y Eva antes del pecado original, ahí hicimos base mientras preparaban el almuerzo; no pude resistir y... otra vez al agua, otra vez el transparente mar verde esmeralda que me saca la cabeza. Mienten que los dioses vivían en El Olimpo, mienten, en verdad vivían en la Isla de Yaguanon, recién ahora me doy cuenta del engaño. Ahí vivían Adan y Eva y todos los dioses, tudos, tudos, tudos.
Almorzamos lo que quisimos -había lo que quisieras, servicio libre- y después me tiré un rato en la playa bajo un cocotero a descansar; sólo escuchaba el golpecito del mar sobre la blanca arena y un guacamayo a lo lejos.
El regreso lo hice en la proa del barco acariciado por la brisa del aire más puro que uno pueda imaginar. La pequeña iglesia de ITACURUÇA bellamente pintada de blanco con ribetes azules es del año 1824... no puedo imaginar lo que sería el paraíso en ese año, antes que llegaran los turistas.
En la vuelta a RIO el micro tomó por BARRA DE TIJUCA que es el barrio costero más al sur de la ciudad y pude conocerlo. Es por donde crece Rio de Janeiro en la actualidad y asombra por la extensión y enorme cantidad de horizontales que parecen no terminar nunca. Son 18 kmts. de playa abierta con una urbanización moderna, la de la globalización. Sobre la playa todos edificios con balcones bandeja para sentarse a mirar el mar, miles, miles, todos de arquitectura galana; por dentro barrios chick en su mayoría privados tipo country. Mucho movimiento de gente y comercios, siempre con la clásica y desbordante vegetación.
Salimos de Barra de Tijuca y entramos a otro barrio: SAN CONRADO, pequeño y muy bonito, de playa espectacular como todos y en el estilo Rio de Janeiro.
San Conrado tiene una particularidad y es que el barrio está pegado a la FAVELA más célebre: la ROCINHA. Entramos a San Conrado por el sur y a poco de recorrer levanté la vista... no podía creer lo que estaba viendo hacia el norte... la ladera de un descomunal morro totalmente tapizada de casas de ladrillo hueco sin revocar, pegadas unas a otras, en desnivel, muy pintorescas.
Consultado el guía me explicó que se trataba de La Rocinha, la favela más grande y peligrosa de RIO, y que no era sólo lo que yo con grandes ojos estaba viendo, continuaba detrás del morro. Me dijo que la habitan unas 200.000 almas y que nunca se me ocurra entrar solo, entrar se puede pero es un laberinto y cuesta hallar la salida. Hoy día hay excursiones que te llevan hasta ahí, te hacen caminar algún tramo y la muestran.
Ha cobrado tal importancia que se le dio el estatuto de barrio y en consecuencia tiene bancos y escuelas, también una extensión universitaria. Lo que vi era un gigantesco puzzle de abigarradas y pobres casas compartiendo una de las zonas más exclusivas como es el barrio de San Conrado... las contradicciones de Rio de Janeiro.
Luego de San Conrado hacia el norte sigue Leblon, donde ya había estado, de manera que he conocido prácticamente toda la costa oceánica de la ciudad. Mario
