Viaje a Rio de Janeiro con mi hijo Pablo - enero de 2001

24.9.04

23-1-01

Asunto: RIO/martes 23 de enero
Fecha: Miércoles, 24 de Enero de 2001 02:43 p.m.

RIO/martes 23 de enero
Esta mañana volví a la playa pero el mar estaba como ayer y preferí no arriesgar, igual me metí un rato respetando la temible rompiente. Este mar tienen varias diferencias con Mar del Plata pero hay una que no quiero pasar por alto: al salir del agua no se siente frio; no es poca cosa.

Para dar a mis amigos una idea de los precios les cuento que salí con R12 =$6. Con eso pagué la sombrilla en la playa, comí en un botequim una empanada con un chopp, compré cigarrillos, dos agua mineral, 4 higiénicos y 3 latitas de Skoll; todo eso valió $6 y sobraron unas monedas. Al mediodía volvimos al lavadero y en la espera almorzamos en la Av. N.S.Copacabana.

Por la tarde Irene me invitó a salir y acordamos encontrarnos a las 18 hs. en un botequim de Leme donde paran los de Meu Bem Volto Ja; la encontré y tomamos en rua Princesa Isabel un omnibus al centro. El micro pasa por uno de los túneles de salida de Leme y entra a Botafogo, recorre la bahía, sigue por Flamengo y enseguida viene el centro histórico.

Bajamos y ahí nomás se veía el gigantesco acueducto que separa el centro del barrio de LAPA; íbamos a un boliche en ese antiguo barrio donde había estado con Jorge unos días atrás. Se llama EMPORIUM 100 y lo recomiendo, ya van a ver. Es en la rua do Lavradio N 100, en ese barrio art nouveau pobre y colorido, atestado de casas que se vienen abajo como ya he contado. A una cuadra está el Carioca de Gema.

Emporium 100 es un boliche que está oculto por una reventa de muebles antiguos en el frente, imposible encontrarlo si no te llevan; está en los fondos de la reventa y es para iniciados. TE: 3852-5904 Rio de Janeiro.

Detrás del negocio y formando parte del mismo han armado un bar colmado de muebles antiguos y objetos propios de una compraventa; las mesas y sillas son las mismas que están a la venta, de todos los años y colores, y no hay dos iguales. Cuelgan de los techos y paredes mezcladas con confesionarios, pinturas, jaulas de pajaritos, telas, adornos, fotografías enmarcadas... mil objetos de subasta tal como en un cambalache.

Eran las 19 hs. y nos sentamos cerca de una improvisada mesa donde algunos músicos afinaban instrumentos; a los 15 minutos empezaron a tocar samba. Cinco ellos: una guitarra, un saxo a cargo de un negro, un pandero, una hermosa chica que tocaba el cavaquinho y un negro sentado al lado de los cuatro anteriores que sólo tomaba cerveza. Dos nosotros: Irene y yo; no había más público.

Detrás de los músicos y entre otras cosas colgando de la pared hay una gran fotografía de Nelson Cavaquinho, un negro compositor de samba muy renombrado al que guardan veneración.

Estuvimos tres horas, hasta las 22; no entró nadie más y los músicos no pararon de tocar para nosotros. Recién ahí en EMPORIUM 100 aprendí lo que es el CAVAQUINHO, me lo explicó dulcemente Monique, la ejecutante. Es una guitarra chica de cuatro cuerdas de acero bien tensas muy apta para la música de samba, de sonido muy agudo.

Tomamos unos chopes y pedimos una tabla de queso de Minas con orégano, luego más tarde un espeso caldinho de feijoao mientras escuchábamos al grave saxo compartir penurias de samba con el agudo cavaquinho. Me enamoré de esa guitarra pequeña y la chica que la ejecutaba, primero de ella.

Tocan básicamente samba y MPB (música popular brasilera) aunque en la ocasión le dedicaron al argentino algunas composiciones paraguayas y mexicanas.

Fueron tres horas con orquesta propia y tan buena onda que no lo puedo creer. Es un oscuro cambalache en una calle sucia y empedrada de Lapa, de ambiente tenebroso, patria de putas y travestis, lo peor de los barrios marginales... y sin embargo... los mejores músicos y el samba que hace mover piedras y ladrillos.

Esos conjuntos musicales no son muy estables, se arman en cada ocasión y como hay tantos ejecutantes entra uno y sale otro; hoy son esos cuatro y mañana hay dos cambiados, todos tocan bien y conocen el infinito repertorio de millones de sambas con sus letras.

Esta tarde me volví a encontrar con la magia de Rio de Janeiro, esa cosa bendita e indecible que marca la diferencia y da sello propio a una sociedad. Mario
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