Viaje a Rio de Janeiro con mi hijo Pablo - enero de 2001

24.9.04

22-1-01

Asunto: RIO/lunes 22 de enero
Fecha: Martes, 23 de Enero de 2001 06:52 p.m.

RIO/lunes 22 de enero
Por la mañana fui a la playa. El mar estaba medio complicado pero igual entré procurando ganar a las grandes olas, cosa que conseguí. El problema fue salir... se me puso un poco brava pero llegué a la costa justo antes que el bañero ya casi entraba para sacarme.

Vuelto a casa salí a ver una pintoresca feria que se instala los lunes en la calle donde paramos. Al mediodía fuimos con Jorge a contratar una excursión de todo el día a las ISLAS TROPICALES para el miércoles; es un bonito sitio a menos de 100 kmts. al sur de RIO y cercano a Buzios.

Después hicimos algo que yo le había pedido: subir a LA FAVELA que está justo detrás y pegada al edificio donde vive. Se llama CHAPEU MANGUEIRA y desgrana por la ladera del morro; allá fuimos.

Es interesante entrar a una favela de RIO, algo no indicado para turistas pero como iba con él me quedé tranqui, lo conocen en todos lados y por supuesto también allá arriba.

Es un laberinto entreverado de casas con pasillos por todos lados y vegetación exhuberante; hacía un calor de hostias y trepar las cuestas daba trabajo. Ahí vive gente como uno, gente que sale a trabajar para ganarse el pan, viven en las favelas la mayor parte de los brasileros de Rio de Janeiro.

Las construcciones tienen alguna particularidad que voy a referir. No son casas de cartón ni de madera, son todas de material, ladrillo hueco; estilan no revocarlas por fuera y suelen tener dos y más plantas aprovechando la vertical del terreno. Tienen luz y empiezan a tener agua corriente (si no, es agua surgente); no tienen gas ni cloacas. En cuanto al teléfono es preciso comentar algo: todo el mundo por aquí tiene un celular, todos. Los techos son de material, chapa de fibrocemento o tejas.

Esta favela en particular lleva adelante obras de mejoras y según me cuentan ha conseguido erradicar el problema de la droga. Entramos a Chapeu Mangueira por una punta de Leme y salimos por un estrecho pasillo encajonado entre dos altos edificios que está a 40 metros del edificio donde vive Jorge.

En Rio ocurre algo que muchas veces había escuchado pero recién aquí pude apreciar. Entre una favela y un edificio de categoría hay una distancia que a veces no supera los 10 o 20 metros, están pegadas en la cercanía física una y otra clase social y comparten el barrio. Como todos visten igual debido al calor uno está comprando en la verdulería y no sabe quién vive dónde, si en favela o edificio. En la playa pasa igual, todos van a la playa y comparten la arena.

Obviamente lo mejor de Rio y del país (que se llama SAMBA) se acuna mejor en las favelas que en las calles asfaltadas, entonces -nobleza obliga- el motor de la alegría no pasa por las clases altas, antes bien por las bajas, esas que viven en los suburbios y favelas.

A la tarde fuimos de paseo a NITEROI siguiendo el mismo camino que hace mi amigo a diario para ir a trabajar. Tomamos un colectivo que sale de Copacabana por un tunel debajo del morro y entra al barrio de Botafogo, bordea la bahía y llega al centro histórico de la ciudad. Ahí abordamos un barco que en pocos minutos atravesó la bahía de Guanabara y nos dejó en Niteroi.

Niteroi era hasta hace pocos años aparte de la ciudad de Rio, por ese motivo el muy largo puente que atraviesa la bahía se llama RIO/NITEROI. Actualmente es parte de Rio de Janeiro.

Es un barrio muy populoso y las calles están atestadas de comercios y vendedores ambulantes. Pegamos una recorrida de varias cuadras entre el gentío y bajo un sol abrasador, después paramos a almorzar en un boliche típico una "muqueca de camarao" que estaba para chuparse los dedos.

Colectivo mediante fuimos a visitar el Museo de Arte Moderno, diseño de Niemeyer, pero estaba cerrado por ser lunes; de todos modos la visita valió dado que está situado en una colina en la rivera de la bahía que es un espectáculo, se ve Rio a la distancia.

En Niteroi vive mucha gente que trabaja en Rio así que los barcos llegan y salen cada pocos minutos trayendo y llevando mareas de personas. Pocas veces he visto tanto comerciante, tanta gente y movimiento en las calles. Regresamos en la proa de otro barco admirando el paisaje de la bahía de Guanabara.

El recorrido siguió por el CENTRO de RIO o sea el barrio histórico (lo que sería en Bs.As. Plaza de Mayo y alrededores); también es el centro actual y real de la ciudad y digamos que de Brasil. Toda la historia del país ha pasado por esas calles y plazas. Hay que recordar que Brasil festejó el año pasado los 500 años del "descubrimiento" y RIO fue fundada en el siglo XVIII.

Son construcciones coloniales portuguesas con frente de piedra y muy pintorescas, han practicado conservacionismo así que el sector está tal como estuvo siempre. Pasamos por el Arco de Teles y caminando las estrechas callejuelas llegamos a la Avenida Rio Branco, eje de la modernización a partir de 1904. Vimos los teatros, edificios municipales y el gran edificio de la Biblioteca que es magnífico.

Jorge nos quería presentar personalmente el centro de su ciudad y cumplió. Cansados tomamos el metro para regresar a Copacabana; tiene aire acondicionado y los vagones son muy modernos. Bajamos en la estación ArcoVerde y desandamos caminando hasta Leme; esa estación está bajo un morro y hay que subir cuatro escaleras mecánicas para salir.

Por la noche cena en el Sindicato del Chopp. Mario
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