Viaje a Rio de Janeiro con mi hijo Pablo - enero de 2001

20.9.04

Un reloj...

Asunto: MV reloj
Fecha: Miércoles, 31 de Enero de 2001 12:51 p.m.

La Plata, 30 de enero 2001
Jorge, el reloj te va a sonar a las 8 o 9 de la mañana AM, es la hora en que lo tenía puesto. Eso se arregla fácil pero resulta difícil explicarlo por mail. Tiene varias funciones: doble hora, cronómetro, cuenta regresiva, día y hora, luz nocturna y un ayuda memoria. Es muy sencillo de manejar, un "cambia módulo" modifica los parámetros a piacere; es el botón exterior que está metido adentro arriba a izquierda. Lo único: no tocarle los comandos mientras estás en el agua. Es sumergible hasta 200 metros y anda al pelo; pila que dura 5 años.


Para manejarlo mejor consultar en una relojería y que te digan cómo activarle las funciones. Hay una que es para que suene a cada hora y otra la alarma de 20 segundos que es como un mosquito en la noche.


Lo usaba a diario desde hace 7 años, todos los días y noches puesto en mi muñeca. No tuve como agradecerte tantas atenciones y a último momento decidí dejártelo como quien deja un pedazo de sí mismo. En mi muñeca adelantaba 5 segundos por mes, cosa corregible operando el módulo central.

No importa el reloj, que por lo demás es barato, me costó US40 hace 7 años y ahora debe valer US20 en Argentina. No sabía qué putas dejarte Jorge, imposible agradecerte las mil atenciones brindadas, tendría que haberte dejado el alma o un pedazo de mi cuerpo. No tenés ni idea querido amigo de todo lo que me hiciste conocer en tu ciudad adoptiva, ese RIO DE JANEIRO que me capturó hasta el basta.

La otra noche cuando me invitaste ir a las 4 de la mañana al listón de Copacabana -noche de insomnio y lectura- la llevo guardada en el arcón de mis mejores recuerdos. Un amigo que se rie y me dice vamos, y salimos a esa hora a tomar unos chopes y disfrutar de la brisa del mar.

Un reloj es poca cosa para agradecer algo, es lo de menos. Vale lo otro, la amistad, las idas al Bipi, Madureira, Simpatía, Suvaco; las amigas que hice, La playa de Copacabana, el mar verde esmeralda, el morro de Santa Teresa, Lapa con su Carioca da Gema, las recorridas por el listón y las andadas por Leme.Los vendedores de la segunda feria y el boliche 30, La Veneciana y Gatao, las esquinas de tu barrio, los tres porteros de amplia sonrisa, y mucho más que eso. Vale tu irredimible amor por Rio de Janeiro. Mario


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