Acerca de mí

- Nombre: Mario Vidal
- Ubicación: La Plata, pcia. de Buenos Aires, Argentina
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Viaje a Rio de Janeiro con mi hijo Pablo - enero de 2001
22.9.04
JS: Bobo de camarao
Asunto: bobó de camarão (carta de mi amigo Jorge)
Fecha: Jueves, 19 de Agosto de 1999 10:06 p.m.
Queridos,
Movido por los comentários culinários de Mario, les cuento el programa que hice la semana anterior al anunciado fin del mundo.
El sábado participe de una roda de samba que se realiza una vez por mes en una plazoleta del barrio de Botafogo.
Me encontre, entre otros, con mi "parceiro" (como se dice esto es castellano? Hicimos algunas músicas juntos) Agenor de Oliveira -que estaba tocando- y con su enamorada, Dayse -que estaba tirando fotos -.
Dayse es insoportable, pero a él le gusta. Bien, ella nos convidó para un almuerzo en su casa con motivo del cumpleaños de Agenor. Dio una série de explicaciones que realmente no recuerdo, pues no presté atención. El domingo coincidía con el dia del padre. Como mis hijos estaban viajando se abrió un claro para el almuerzo.
El domingo amaneció lluvioso y con frio, buen tiempo para dejar de lado la playa y atreverse a realizar la travesia de 16 km de puente que separan Rio de Niteroi, donde vive Dayse, donde yo estudie y donde trabajo lunes y miércoles.
Al llegar encontramos Agenor en la cocina junto con dos amigas. Agradable sorpresa, estaba comenzando a preparar un plato típico de la culinária bahiana "bobó de camarón".
La hambruna que teniamos se fué matizando con una picadita y con el deleite de la preparación del plato. En pocas palabras el plato consiste en una mezcla de aipin, o mandioca o tapioca pisada con camarón.
La cena en la cocina estaba así montada: en una olla estaba siendo hervida las cabezas del camarón. Con el agua hervida de las cabezas se cocinó la mandioca cortada en pedaços chicos para facilitar, después, "amaso". En otra olla se puso a pochar cebolla amasada con 5 cabezas de ajo en generoso aceite. Luego se acrecentó el camarón, cebolla de verdeo, perejil y coentro (que alli se llama creo cilantro). Tomates cortaditos finitos y amasaditos. 1 botellita de leche de coco, otra botellita de aceite de dendé (producto bahiano fuerte), pimienta do reino y algunas otras yerbas aromáticas. Al primer herbor se le mescló el pure de mandioca y se sirvió humeante, acompañado de arroz blanco y farofa de huevos (harina de mandioca molida y torrada, frita con huevos).
Nos entreguemos con raro deleite a una mesa que fué puesta por el diablo pero que resultó un manjar de los dioses. Comi dos platos satisfechisimo.
Irene me contó después que dormi el resto de la tarde, satisfecho, resonando, en el sofá de la sala, encuanto los convidados continuaban llegando y ela continuaba, inutilmente, me codeando. Creo que no podria haberle rendido mejor homenage al cocinero. Un abrazo.
Fecha: Jueves, 19 de Agosto de 1999 10:06 p.m.
Queridos,
Movido por los comentários culinários de Mario, les cuento el programa que hice la semana anterior al anunciado fin del mundo.
El sábado participe de una roda de samba que se realiza una vez por mes en una plazoleta del barrio de Botafogo.
Me encontre, entre otros, con mi "parceiro" (como se dice esto es castellano? Hicimos algunas músicas juntos) Agenor de Oliveira -que estaba tocando- y con su enamorada, Dayse -que estaba tirando fotos -.
Dayse es insoportable, pero a él le gusta. Bien, ella nos convidó para un almuerzo en su casa con motivo del cumpleaños de Agenor. Dio una série de explicaciones que realmente no recuerdo, pues no presté atención. El domingo coincidía con el dia del padre. Como mis hijos estaban viajando se abrió un claro para el almuerzo.
El domingo amaneció lluvioso y con frio, buen tiempo para dejar de lado la playa y atreverse a realizar la travesia de 16 km de puente que separan Rio de Niteroi, donde vive Dayse, donde yo estudie y donde trabajo lunes y miércoles.
Al llegar encontramos Agenor en la cocina junto con dos amigas. Agradable sorpresa, estaba comenzando a preparar un plato típico de la culinária bahiana "bobó de camarón".
La hambruna que teniamos se fué matizando con una picadita y con el deleite de la preparación del plato. En pocas palabras el plato consiste en una mezcla de aipin, o mandioca o tapioca pisada con camarón.
La cena en la cocina estaba así montada: en una olla estaba siendo hervida las cabezas del camarón. Con el agua hervida de las cabezas se cocinó la mandioca cortada en pedaços chicos para facilitar, después, "amaso". En otra olla se puso a pochar cebolla amasada con 5 cabezas de ajo en generoso aceite. Luego se acrecentó el camarón, cebolla de verdeo, perejil y coentro (que alli se llama creo cilantro). Tomates cortaditos finitos y amasaditos. 1 botellita de leche de coco, otra botellita de aceite de dendé (producto bahiano fuerte), pimienta do reino y algunas otras yerbas aromáticas. Al primer herbor se le mescló el pure de mandioca y se sirvió humeante, acompañado de arroz blanco y farofa de huevos (harina de mandioca molida y torrada, frita con huevos).
Nos entreguemos con raro deleite a una mesa que fué puesta por el diablo pero que resultó un manjar de los dioses. Comi dos platos satisfechisimo.
Irene me contó después que dormi el resto de la tarde, satisfecho, resonando, en el sofá de la sala, encuanto los convidados continuaban llegando y ela continuaba, inutilmente, me codeando. Creo que no podria haberle rendido mejor homenage al cocinero. Un abrazo.
